Gonzalo Matute Baena El motivo es que mi perra no se conforma con hacer sus necesidades en el jardín, sino que exige dos veces al día salir a pasear entre los pinos, donde los olores son más interesantes, la fauna más curiosa y los juguetes (palos, piñas y lo que se tercie) mucho más divertidos.
Después de esto que cuento alguien me dijo que no se podían llevar perros sueltos porque “espantan la caza”. ¿Qué caza si es una reserva de la naturaleza? ¿Por qué suben coches particulares hasta los embalses si no se puede entrar con vehículos a motor? ¿Es dañino pasear con un perro de compañía?
Hay que racionalizar el uso público de nuestros montes. No es de recibo cruzarme cada fin de semana con ruidosas y destructivas motos, todo-terrenos haciendo sus pinitos en el “off-road”, encontrarme bolsas de basura rotas y con su contenido desparramado junto a los merenderos de piedra que hay por la pista forestal, puertas para el ganado destrozadas por las máquinas de las explotaciones madereras (la última destrozada entre el 23 y 24 de agosto, situada siguiendo la Calle de la Calzada, en San Rafael, y que dudo mucho de que pretendan reponerla o avisar para que la arreglen), cazadores pegando tiros mientras las familias con los niños pasean por el monte (zonas acotadas de caza, eso hay que decirlo).
El monte es un recurso que puede generar mucho beneficio para nuestro municipio. Pongan las medidas (barreras físicas) oportunas para que no puedan entrar las motos y todo-terrenos, pongan contenedores de basura junto a los merenderos, creen rutas señalizadas para caminantes y ciclistas con paseos agradables y publicítenlos, que hay muchos, y que no tienen por qué ser necesariamente dificultosos. Aumenten la vigilancia, y permitan que podamos pasear con nuestros perros de compañía, que no hacen ningún mal a nadie.



Foto Estudio 1826


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