Renfe. Servicio Público

25 noviembre 2008
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Vecinos de El Espinar consultan el nuevo horario. Foto Pedro Merino-ElEspinar.Info
Los servicios de trenes que ha suprimido Renfe, en horas punta para acceder al trabajo o a los centros de formación, o para el retorno de los mismos, en dirección Madrid-Segovia-Madrid, significan la reducción de SERVICIO PÚBLICO que deja a los usuarios completamente indefensos y desprovistos de una infraestructura del transporte colectivo en los tramos desde San Rafael a Segovia, en comunicación con la red de Madrid en la estación de Cercedilla.

1º) Por la forma de implantar la decisión, ignorando totalmente al USUARIO, que es su cliente directo.

Los usuarios solamente conocimos rumores, que ya venían circulando desde hacía más de dos años, y a los que no podíamos ni teníamos por qué dar más credibilidad ahora que entonces. Renfe jugó, además, a despistar, haciendo inversiones de mejoras en la Red, colocando señalizaciones,  desmantelando vías (hierro útil) que no eran utilizadas, y, además, circuló también el rumor de que se había ya contratado la remodelación de los edificios de apeaderos como el de San Rafael, que está hecho una miseria, abandonado, y los de las demás estaciones, que han sido equipadas con enormes carteles luminosos con el nombre de la estación, y paneles electrónicos. No deja de ser anacrónico, si lo que se pretende es suprimir, a medio plazo, el servicio hasta Segovia.

Los rumores que circulaban daban por cierto que el día 9 de noviembre se llevaría a cabo la supresión de los dos primeros trenes de la mañana, en ambos sentidos. No fue cierto llegado el día, y con más intensidad empezó a sonar que sería el siguiente día 16 de noviembre. Ante la incertidumbre no accedimos a la compra del abono mensual, que en el itinerario Nuevos Ministerios (Madrid)-El Espinar cuesta 120 €. (1.300 € al año); en Bonos de 10 viajes el precio es de 37,60 € (1.804,80 € al año), y un billete de ida y vuelta cuesta 9,30 €., todos ellos permiten única y exclusivamente el itinerario, ininterrumpido en ninguna de las estaciones del trayecto, de Renfe, sin alternativa de ningún otro transporte.

La fecha en la que, al final se implantó la medida de supresión de trenes, el día 16, no nos ha permitido obtener un Abono Mensual alternativo, es decir, para 14 días de utilización no íbamos a pagar la totalidad, con lo que se hace necesario pagar los viajes uno a uno, que son mucho más caros.

Por cierto, las previsiones climatológicas con nieves anunciadas para esta semana del 24 al 30 de noviembre, en cotas a partir de 500 m, amenaza nevadas de 30 cm. La quitanieves, en La Estación de El Espinar hace un recorrido limitado, necesariamente, por economía de gastos mínimos, pero tiene la virtud de cerrar los garajes amontonando la nieve y bloqueando las salidas/entradas a garajes, lo que es común no solamente en esta zona, sino donde opera cualquier máquina quitanieves. El único medio de transporte, en esta situación, es “el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro andando”, 3,5 km., con 30 cm de nieve,  hasta el transporte público por carretera más cercano, lo que conocen las poblaciones de la zona segoviana para la que Renfe ha suprimido los servicios esenciales para llegar en horarios de entrada al trabajo, o los de salida del trabajo y retorno a casa. Gracias a la medida de Renfe, algunos podemos estar en riesgo de perder el trabajo.

La línea Regional, en realidad, tiene el itinerario Segovia-Guadalajara-Segovia, aunque los horarios para el público (nº 53) Renfe-Media Distancia se editan Madrid-Segovia-Madrid (Atocha/Segovia). Sirve para el desplazamiento al trabajo, o al centro formativo, y también como enlace a trenes de otros destinos de la geografía nacional, como el Ave Atocha-Córdoba, por ej., de forma que el usuario puede apearse en una estación céntrica, y sin utilización de otros trasbordos de transporte alternativo, incorporarse directamente a un tren de Alta Velocidad con destino en otras Comunidades Autónomas, otras Provincias, etc., tanto en Atocha como en Chamartín, lo que no es despreciable en términos de tiempo de desplazamientos, de arrastrar equipajes, y, en definitiva, para la movilidad de personas mayores, por ejemplo. Es decir, la red ferroviaria regional no tiene una rentabilidad económico-social exclusivamente Cercedilla-Segovia-Cercedilla, ni la Provincia de Segovia aporta tan poco a la red ferroviaria como un modesto billete que el usuario abone accidentalmente, de 5,15 € alguna vez en su vida.  Los usuarios de Segovia también viajan a otros destinos de España, dando con ello negocio a Renfe.

El Abono Transporte de la Comunidad de Madrid C2, que alcanza hasta Cercedilla, permiten el uso múltiple de toda la red de transporte, indistintamente Renfe, Metro, Autobús, por un precio de 79 € mensual; 49,50 € jóvenes; 10,50 € tercera edad, y 842,60 € Anual normal.

Por el itinerario entre Cercedilla y Segovia, los usuarios segovianos pagamos un 35% más que ese abono anual-normal, sin acceder a ninguna alternativa de transporte con ese billete, ya que en su precio no está incluido el uso alternativo de otros transportes. Es mucho más que un 35% lo que pagamos, porque nadie se ha ocupado de ello.

La Comunidad de Castilla La Mancha tiene un Convenio concertado que modera los precios a favor del desplazamiento diario de los usuarios de Renfe de su Comunidad, ¿por qué no lo ha hecho la Comunidad de Castilla-León?.

La Segoviana, empresa que realiza el Transporte interurbano Segovia-Madrid-Segovia, también cuenta con un Convenio, que se combina el Abono Transporte C2 (79 € mensuales) de la Comunidad de Madrid, más un suplemento adicional que resulta, en definitiva, más bajo que el Abono Mensual de Renfe, con la prestación adicional de permitir cualquier uso alternativo de transporte, Metro y EMT de autobuses, una vez ubicados en la Red de la Comunidad de Madrid.

Esa es una medida política que la Comunidad de Castilla-León no ha tenido a bien adoptar, porque acaso, el número de usuarios de Renfe sería más alto que los de la Empresa de Transportes por carretera. Todo parece apuntar que para nadie cuenta demasiado la Provincia de Segovia, desde su capital hasta el Puerto que, más que nunca, hace frontera con la Comunidad de Madrid.

No solamente clamamos porque se restablezca el Servicio Público de Renfe, de Transporte por ferrocarril convencional, sino que se negocie un Convenio que coloque a los ciudadanos de la Provincia de Segovia en la misma posición que a los de Guadalajara, en los precios de dicho Servicio, y que no prime con ventajas económicas una Red de Transporte por Carretera, sobre la Red por ferrocarril de Renfe.

Hay argumentos muy contundentes para hacer que eso resulte viable, y básicamente, porque los usuarios y la región lo necesitan, para que no se la condene a un envejecimiento de población que solamente puede llevar al abandono de las poblaciones más pequeñas, a las que se deja sin de todo tipo, y en las que el concepto de rentabilidad económica acabará por aniquilar a favor de las grandes poblaciones, mejor dotadas de públicas de todo orden. Permitir zonas deprimidas económicamente en el ámbito de una Comunidad Autónoma, en beneficio de los grandes núcleos de población, es algo que tarde o temprano sale muy caro a los ciudadanos con economías más modestas, que son quienes lo pagan más caro, por la carencia de oportunidades de todo orden. Y todos somos iguales ante la Ley, con los mismos derechos y deberes como ciudadanos, no entendemos como, además del esfuerzo cotidiano de pasar largas horas a diario para acceder a la formación, o al empleo, pagar un precio mucho más caro por ello, se nos ubica de nuevo en el Siglo XIX, suprimiendo la única infraestructura colectiva que implica bajo consumo de combustible, menor siniestralidad que la carretera, índices más bajos de contaminación, etc.

En relación con los núcleos de población, cómo les afecta los precios del Servicio Público de Renfe en relación con el transporte público por carretera, si lo tienen en sus poblaciones y en qué condiciones y precios, sobre las edades de sus habitantes, si todos ellos disponen de medios y hacen uso de ellos, de vehículo privado para desplazarse para obtener bienes y servicios que no tienen en su localidad (compras a precios competitivos, servicios técnicos, repuestos, recambios, servicios médicos, jurídicos y de gestoría, etc. etc.) ; el crecimiento urbanístico y venta de viviendas a precios “posibles” para las nuevas generaciones de jóvenes que inician su proyecto de vida; sobre los empleos que se generan en sus localidades; sobre el suelo industrial creado para incentivar la inversión y creación de riqueza económica que implique el progreso de los pequeños municipios; sobre la población joven y su formación; sobre los medios propios de formación continua, de ocio para mayores, de cultura (no solamente gastronómica y monumental); sobre el número de nacimientos y nuevas familias que se instalan en los municipios, para todas esas cosas, y evaluar una medida de supresión de la única infraestructura pública de transporte colectivo, y su adaptación a la movilidad, que se posee en cada municipio afectado, deben contar con todos los Alcaldes de todos los municipios, y evaluar en su justa y objetiva medida las necesidades, actuales y futuras, y eso no se ha hecho. No se ha contado con los Municipios, que son las entidades políticas más cercanas al ciudadano y que conocen la cotidianeidad de sus necesidades y avatares diarios. No nos conforma, en modo alguno, que aquí cada cual barra su patio para ponerle las siglas a la reivindicación, eso no conforma al ciudadano porque la medida adoptada por Renfe tiene una dimensión interregional, que implica a la Comunidad de Castilla-León, y a los Municipios más directamente vinculados a tan desastrosa medida, y a la Subdelegación de Gobierno, por tratarse de una medida adoptada por Renfe, que es una empresa pública nacional, y a la Diputación Provincial de Segovia, porque es la que tiene competencias para ocuparse del desarrollo, proyectos e inversiones de la Región y sus Municipios, y la obligada a gestionar el equilibrio del desarrollo de los mismos..

¿Querrán Vds., que una población cuya media de edad supera la de jubilación, corte la autopista de peaje para reivindicar un servicio que ya no utilizan, porque les sale muy caro, y porque no les lleva a ninguna parte para disfrutar de ninguna cosa?

2º Supresión del servicio ferroviario convencional a favor de la Línea de Alta Velocidad (AVE) Madrid-Segovia-Valladolid.

Lo que se ve, desde  Renfe, tan razonablemente bueno, en precios, horarios y número de usuarios, en el recorrido de alta velocidad Segovia-Madrid-Segovia, puede ser rebatido de muchas maneras. La primera es que ninguna mente mínimamente racional adoptaría la decisión de alejarse de su destino final, en vehículo privado (más caro, arriesgado, más tiempo, y un desplazamiento impropio para su destino), media hora, unos 35 km., desde el área donde reside, para utilizar la línea de alta velocidad, que le deja mucho más lejos (cualquiera de los destinos de la línea convencional Segovia-Madrid-Segovia (estaciones de Cercedilla, Los Molinos, Collado-Mediano, Alpedrete, Villalba, Las Matas, etc.etc.), para desplazarse hasta Chamartín, y allí desplazarse por la red de transportes públicos de Madrid hasta Villalba, Aledrete, o Collado Mediano.

La medida adoptada, curiosamente, impide que un modesto trabajador pueda ir a trabajar a Segovia por tren-convencional (p. ej. Un@ cajer@ de supermercado, o un empleado de servicio de limpieza de un colegio, o de una ferretería, o un@ profesor@ de colegio, y sin embargo Segovia-Madrid-Segovia vía alta velocidad puedan acceder al empleo, o a la formación sea ésta de la clase que sea, normalizada, formación continua, formación adicional, pero formación académica permanente para mejorar sus vidas y su acceso al empleo. Es, de todo punto de vista, una medida irracional, que solamente se adopta desde la perspectiva del dinero, maldito dinero que todos necesitamos para sobrevivir.

Quienes viajan en Renfe no son todos ejecutivos que trabajan en Pº de la Castellana de Madrid, y mucha gente ha encontrado un medio de vida con un modesto empleo de albañil, de cajera, o de asistenta doméstica en una población de la sierra de Madrid, empleos que la región de Segovia (Segovia-San Rafael) no tiene, que cuando aparecen son precarios, de duración mensual, o como mucho trimestral, con modestas retribuciones de algo más de 600 €. Que no todo el mundo viaja con su vehículo de gama alta por la autopista de peaje para gestionar sus negocios en la capital de provincia, sea ésta Madrid o Segovia, que a los de a pié no nos incumbe, pero que dicho sea de paso no tenemos por qué pagar las infraestructuras que a nosotros se nos quitan o que no nos podemos permitir utilizar. Esos intereses no corresponden al Servicio Público que reclamamos, y las decisiones tienen que ser políticas, y además las adecuadas a la generalidad de la población.

3º  La zona que dejan desprovista de los servicios más esenciales de transporte por ferrocarril convencional (Cercedilla-Segovia), no solamente con datos históricos del pasado, sino con proyección y perspectivas de futuro (acceso a una vivienda digna a precio “posible”, generación de suelo industrial que permita generar riqueza en zonas deprimidas, y puestos de trabajo para que sus gentes puedan trabajar cerca de su domicilio, municipios que en lugar de perecer crezcan, y si no hay infraestructuras y dotaciones públicas se aboca a estas poblaciones a la extinción.

La medida que Renfe ha adoptado, y que apunta a la supresión total de la línea convencional, significa además, para la zona afectada, entre otras, las siguientes peculiaridades:
Vía transporte por carretera, pasa por la A-6, autovía a la que se accede atravesando el Puerto de montaña de El León.

Solamente quienes lo atraviesan a diario sabe lo que eso significa, por el riesgo de niebla intensa, placas de hielo, en su caso nieve, en el Puerto, situación que aumenta el riesgo del itinerario para ir o venir del trabajo, además del costo (combustible y mantenimiento del vehículo, revisiones periódicas, ITV, etc.) a costa en este caso del trabajador, que no percibe ninguna mejora ni compensación en su salario por esta circunstancia, y que aporta en cada una de sus adquisiciones de bienes y servicios la carga de impuestos a favor del presupuesto público, ya que todo el itinerario de consumo está sujeto a los correspondientes impuestos, como el IVA.
La congestión insoportable de la A-6 los viernes para salir de Madrid, con atascos insufribles para volver a casa después de una semana de trabajo, lo que se agudiza en las operaciones de Salida por vacaciones, Semana Santa, puentes festivos, etc. Ni siquiera la autopista de peaje resulta una solución, que hay quien ha pasado dos horas y media en un atasco monumental.

Muchos núcleos de población no tienen alternativa de transporte público por carretera. Los pequeños municipios no tienen presupuestos suficientes para dotar de autobuses de enlace con las redes de transporte público por carretera a todos los núcleos de población de su municipio, así ocurre, por ejemplo en El Espinar con cuatro núcleos de población dispersos, en relación con la Estación de El Espinar (a 3,5 km. de distancia de la estación de autobuses de La Sepulvedana), Los Ángeles de San Rafael, San Rafael y la propia localidad de el Espinar.

Ya ubicados en la Comunidad de Madrid, no existen aparcamientos disuasorios bien comunicados con la A-6, bien iluminados, y con suficiente extensión, para poder dejar el vehículo privado e incorporarse a la red de transporte público para evitar los inconvenientes descritos anteriormente, y que, además, los trabajadores no tengamos que pagar un precio por el servicio-privado de aparcamiento que supera lo que percibimos por salario.

Todos estos inconvenientes reflejan que determinadas decisiones se adoptan en despachos donde no existe la perspectiva del ciudadano que día a día tiene que sobrevivir, buscarse la vida para conseguirlo, con empleos que se ofrecen en grandes superficies, por ejemplo, en medio de la nada, y retribuidos en los límites más bajos del salario mínimo interprofesional. Que a veces, en esas decisiones, los responsables políticos parecen estar provistos de gafas de madera, en lugar de una lupa de precisión para no olvidarse de que si están ahí, es porque los ciudadanos les han votado, y a ellos se deben en primer lugar.

Que las infraestructuras de Renfe se han hecho con el esfuerzo contributivo de todos los ciudadanos desde sus orígenes, y son infraestructuras de Servicio Público, que, por lógica, no pueden buscar su rentabilidad pura y dura en el balance de caja. Esos ciudadanos contribuimos también a la creación de puertos (navegación marítima comercial, militar, deportiva), aeropuertos (comercial, deportivo, estratégico, militar, con operaciones de colaboración humanitaria con graves problemas y dramas humanos en otras partes del mundo), con obras, prestaciones e inversiones de Desarrollo Humanitario, con las grandes creaciones de Exposiciones y eventos Universales (Expo de Sevilla, Zaragoza, Juegos Olímpicos, etc.) y muchas de cuyas infraestructuras no hemos podido disfrutar, ni utilizar, ni creemos que nuestro poder adquisitivo nos lo permita, solamente la disfrutamos por la televisión, después de jornadas agotadoras de trabajo, de aquellos que podemos sentirnos afortunados por tener trabajo, y además un trabajo estable.

No procede, por tanto, que nos supriman una infraestructura, única, de transporte por ferrocarril convencional, porque, lo que verdaderamente procedería, es su mejor desarrollo y gestión, y que lo gestionen con criterios económico-políticos que hagan que la línea resulte rentable, con concepto de rentabilidad social.

En ese empeño, a mi entender, no caben posiciones políticas confrontadas, porque lo que esto requiere es un esfuerzo colectivo y único, en una sola dirección, la de mejorar las infraestructuras dotacionales de la población, procurar su progreso actual, y su desarrollo hacia un futuro más justo y satisfactorio. A los usuarios del servicio público ferroviario-convencional que gestiona RENFE, y que somos ciudadanos, en igualdad de condiciones que los de la ciudad de Madrid, o de cualquier otra de nuestro país,  que contribuimos a que este país sea un país democrático y plural, a que exista una organización territorial-competencial entre Estado, Comunidades Autónomas, Provincias y Municipios, que contribuimos con nuestra carga fiscal y también en la generación de la riqueza del país, y que también somos votantes que otorgamos la confianza a nuestros políticos, todos ellos y de todos los ámbitos, nos tiene probablemente sin cuidado que RENFE sea una sociedad anónima mercantil que busca su rentabilidad económica, pero lo que no nos tiene sin cuidado es que lo haga suprimiéndonos el servicio que presta precisamente en las zonas más deprimidas, y acaso por esa razón le es poco rentable, porque solamente quiere gestionar un servicio público de zonas que ya de por sí son ricas, y donde puede enfocar su afán de lucro como mercantil, como cualquier otra mercantil que tiene que vender más de lo que gasta, porque si no tiene que cerrar. Esta entidad no es una mercantil privada bajo su propia y única inversión privada y riesgo propio, con capital exclusivamente suyo y de sus socios inversores que solamente buscan el reparto, entre ellos, del beneficio obtenido. Es un capital vinculado al usuario, y al servicio público que presta, y su capital tiene un aporte y dotación de naturaleza pública y colectiva, de todos los ciudadanos, en su origen, como infraestructura pública.

Amelia Fernández, 24 de noviembre de 2008.
La Estación de El Espinar.
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