El cantautor catalán ofreció un concierto el pasado domingo en la plaza de toros de la localidad
Antonio Orozco tuvo que ser operado antes del concierto.
Laura Cubo Martín - El Espinar
Acababa de llegar de Granada, en donde había congregado en el estadio municipal a más de 8.000 personas en un concierto multitudinario; depués se había recorrido más de seiscientos kilómetros en coche hasta Segovia; estaba lloviendo; era domingo; y a las diez de la noche –hora en que supuestamente comenzaba el concierto– sólo se habían vendido unas 400 entradas. Además, nada más pisar el suelo segoviano, el cantautor tuvo que ser intervenido en el Centro Sanitario de la localidad espinariega por un problema de salud...pero a pesar ofreció el concierto.
La verdad es que el catalán se hizo esperar. Tras la interpretación, a las diez y media de la noche, del cantante Toni Beiro, que actuó de telonero; en torno a las once, Antonio Orozco subió al escenario como si no hubiera pasado nada, y las 600 personas que allí se congregaron ni siquiera se percataron de lo acontecido al músico.
Diecisiete fueron las canciones con las que Orozco deleitó al público durante una hora y media de concierto en el que presentó al público segoviano los ‘singles’ de su último disco ‘El principio del comienzo’. El principio de un nuevo camino en la vida del cantante, un camino que el mismo describe como “dulce y duro”.
“Cada nuevo disco”, explica el músico catalán, “es un volver a empezar, un nuevo día”. Ésta, es la filosofía que Orozco ha hecho suya para poder sobrevivir en el difícil mundo de la música. El domingo en El Espinar demostró que ante todo es artista, que su vida es la música y que el público, sea poco o mucho, es quien decide cada día que él esté entre los mejores, ‘jugando en primera división’.
Tanto el mánager del cantante, como él mismo, manifestaron su malestar a esta redacción por la mala organización del evento, que según ellos “no tuvo la suficiente publicidad y estuvo mal coordinado”.