María Mateos Rivera ha sido homenajeada por los vecinos de San Rafael, de quienes se ha ganado su confianza y valoración profesional PEDRO L. MERINO - El Espinar En muy pocas ocasiones los vecinos de San Rafael han estado tan unidos como lo estuvieron en el homenaje a María Mateos Rivera , enfermera que desempeñaba su trabajo en el consultorio local. Los nueve años que ha pasado cumpliendo con su trabajo de enfermera, viniendo todos los días desde Madrid, han dejado una profunda huella en los vecinos de San Rafael que se juntaron en una reunión sin precedentes para despedirse y dar las gracias a la que hasta ahora cuidaba, y algo más, de su salud.
El centro cultural de San Rafael se quedó pequeño, no se podía mover nadie dentro de él, gente esperando fuera, prácticamente todas las familias estaban representadas allí, en una despedida homenaje más que merecida y que se caracterizó por la emoción que sentía en todo momento María al ver reunidos a todos los que eran sus pacientes. El teniente de alcalde de San Rafael transmitió a la asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de San Rafael la intención de hacer este reconocimiento y esta asociación fue quien se puso a organizar el acto y movilizar a los vecinos para que secundaran la convocatoria, como así hicieron. Presentado por Francisco Jorge, periodista de Cope-El Espinar, fue invitando a los representantes de diversos colectivos que hicieron entrega de diversos regalos como agradecimiento a su trabajo en la consulta médica. Así, pasaron representantes de las Amas de Casa, del Hogar de Jubilados de San Rafael, de la Asociación de Vecinos la Fonda, que en nombre de todos los vecinos dieron las gracias a María por esos nueve años de dedicación a los sanrafaeleños. También numerosos particulares, a título individual le hicieron entrega de diversos recuerdos, incluida una acertada poesía de Reme García que fue muy aplaudida por todos. Seguidamente María tomó la palabra para leer algo que tenía escrito porque, comentó, de otra manera no hubiese podido hacerlo por la emoción del momento, lectura que fue interrumpida varias veces por esa misma emoción que sentía ante todos sus vecinos presentes. María tuvo recuerdo para todos, incluidos sus compañeros de profesión, como Miguel Ángel Betes, médico con quien compartió consulta durante todos esos años y que manifestó que además de perderse una profesional inigualable perdía una amiga, pero que se mostraba contento porque el marcharse a trabajar a Madrid María era para mejorar en su futuro. Y es algo que todos los vecinos entendieron desde el primer momento de volar la noticia del traslado de su María, que era para mejorar su futuro y todos estaban contentos de que así fuera. Tras las palabras llegó el turno de despedida y fueron desfilando todos los vecinos presentes, continuando con la emoción convertida en lágrimas en muchos casos, dando las gracias con un sinfín de besos a quien les trató no sólo como a pacientes, sino como a amigos, porque muchos recordaban que María se tomaba la molestia de avisarlos de que tenían que subir a hacerse análisis, o vacunarse contra la gripe, excediéndose de lo que su trabajo marca para atender con algo más que profesionalidad a los pacientes. Desde ahora, ya trabajando en su nuevo destino de Madrid, los vecinos de la zona de Ventas van a contar con una muy buena profesional de la salud y seguro que dentro de poco, con una nueva amiga. |