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jueves, 24 de mayo de 2007 |
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Asistieron a la celebración de una de las olimpiadas en la antigua Grecia, Protágoras y su alumno aventajado Pericles. Seguían con atención el transcurso de las distintas pruebas hasta que en el lanzamiento de jabalina ocurrió que el lanzador tiró tan fuerte y tan mal que fue a clavarse en un espectador provocándole graves heridas. Los dos filósofos comenzaron entonces una encendida polémica digna de abogados del siglo XXI, defendiendo uno que la culpa era del lanzador y el otro la achacaba a la organización que no se esmeró en la seguridad del público.
El caso es que esta anécdota real la podemos traer a nuestros tiempos sin mucho esfuerzo. Por un lado Protágoras y Pericles harían de partidos políticos, con perdón para los filósofos por la comparación. Por otro lado el herido por la jabalina somos los ciudadanos, los vecinos, los que padecemos o disfrutamos de las decisiones de los políticos. La actitud que los ciudadanos desearía en un suceso como el acontecido en la olimpiada es que en lugar de ponerse a discutir sobre culpabilidades se prestaran a atender lo más rápido y de la mejor manera posible al vecino herido. Eso mismo es lo que tenemos que esperar después de la campaña electoral que ahora acaba, que los partidos se pongan a trabajar sin perderse entre buscar culpables porque todo ese tiempo que gastan en discutir y echarse culpas unos a otros es el tiempo que pierden en atender y solucionar las heridas que sufren los vecinos, algunas ya se hacen crónicas por la falta de atención que padecen. |