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Todo un municipio conmovido por la pérdida |
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jueves, 19 de julio de 2007 |
El cariño que el pueblo sentía por el matrimonio quedó patente en los rostros de amigos y familiares que se reunieron para despedirlosIñaki Oiza - El Espinar Los alrededores del polideportivo de El Espinar fueron testigos ayer de la gran cantidad de familiares, amigos, conocidos y compañeros que tenían los dosmontañeros y que se dieron cita para despedir a los dos aficionados al alpinismo.
Entre estas personas se encontraban los compañeros de trabajo de la carpintería Martín, donde Alberto trabajaba desde hacía siete años como ebanista. Su jefe y amigo, José Luis Llorente Sanz, comentaba con síntomas de gran dolor que "era una pareja muy querida en el pueblo; en siete años como trabajador nunca había tenido ningún problema; en todo el pueblo eran muy apreciados y respetados", grandes amantes de la naturaleza y el aire libre "siempre que podían se montaban en la furgoneta que tenían acondicionada con camas y cocina y se iban a hacer excursiones por cualquier parte".
La pareja, d El Espinar de toda la vida, era muy querida por todo el pueblo; eran muy sanos y deportistas, «ni bebían, ni fumaban y siempre que podían escaparse del trabajo que ambos desempeñaban en el municipio, cogían los bártulos y se iban a practicar lo que más les gustaba a los dos, el montañismo», recordaban sus amigos.
Las compañeras de la empresa de Jardinería Fronda, para la que María Pilar trabajaba, coincidían en destacar lo buenas personas que eran y lo mucho que les gustaba el deporte. La teniente alcalde, María Reparaz, recordaba con lágrimas el cariño que sentía hacia ambos, quienes la enseñaron «todo lo que sé sobre el montañismo y a amar la naturaleza».
Los recuerdos y consuelos centraron el ambiente durante las más de tres horas en que se prolongó el viaje de los restos mortales entre Benasque y El Espinar. |