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El Espinar se viste de duelo para recibir los féretros de los montañeros muertos en Huesca |
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jueves, 19 de julio de 2007 |
Los familiares velaron en la intimidad los cuerpos de Alberto Figueredo y de María Pilar Villa La capilla se instaló en el polideportivo para acoger a los cientos de vecinos que se dieron cita en el lugarC. B. E./SEGOVIA Será difícil que los espinariegos olviden la fecha del 17 de julio del 2007. A última hora de la tarde del martes conocían la fatal noticia de que la búsqueda de sus convecinos en el Pirineo de Huesca terminaba con el hallazgo de los cuerpos de Alberto Figueredo, de 33 años, y de María Pilar Villa, de 29. Ambos excursionistas se despeñaron cuando se proponían cruzar la llamada Cresta de Salenques, en las proximidades de la localidad de Benasque.
Los féretros con los restos mortales del joven matrimonio segoviano llegaron a última hora de la tarde de ayer a su pueblo natal. Más de doscientos vecinos se apostaban a la entrada del polideportivo municipal para recibir los cuerpos de los montañeros.
Como ya ocurriera durante la angustiosa búsqueda de los jóvenes espinariegos en las montañas de Huesca, la espera de los féretros procedentes de Benasque también se alargó. En un principio estaba previsto que los cuerpos llegasen hacia las siete de la tarde a El Espinar procedentes de Huesca, pero no fue hasta pasadas las nueve menos cuarto de la tarde cuando los familiares y amigos pudieron por fin velar los cadáveres.
La capilla ardiente se instaló en el polideportivo, ya que el tanatorio espinariego se quedaba pequeño, según comentaron fuentes del Ayuntamiento.
Expectación Dos horas antes de que llegasen los féretros, ya había cerca de sesenta personas aguardando a las puertas del pabellón. El goteo de vecinos, amigos y compañeros de los fallecidos fue constante hasta última hora de la tarde.
Los familiares más directos de los montañeros entraron por otra puerta para evitar el tumulto y la aglomeración de gente formada.
Los encargados de portar los ataúdes hasta los atriles habilitados en el polideportivo fueron los compañeros del Club de Montañismo de El Espinar y amigos de las víctimas. En ese momento, las más de doscientas personas congregadas aplaudieron el paso de los cuerpos de los excursionistas.
Llantos y sollozos En el centro de la cancha les esperaban los padres, los hermanos y demás parientes cercanos que explotaron en un llanto unánime una vez se depositaron los cuerpos. Los sollozos de dolor y de duelo se podían oír desde fuera del pabellón, donde decenas de personas no pudieron reprimir las lágrimas.
Un policía local del municipio cerró la puerta del polideportivo una vez salieron los representantes del Ayuntamiento y allegados. La familia quería pasar unos minutos a solas, en la intimidad, velando los cuerpos de los jóvenes excursionistas, según comunicó el alcalde, David Rubio.
El regidor y el resto de la Corporación local se dirigieron entonces al Consistorio donde se celebró un Pleno extraordinario para aprobar una declaración institucional de condolencias. Asimismo, se decretaron dos días de luto. |