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C. B. E./SEGOVIA Puede que ya no sirva para nada y que no haya reparo para el desconsuelo de los familiares y amigos de los montañeros fallecidos en el Pirineo de Huesca. Sin embargo, a algunos parientes les reconfortaba saber que la Guardia Civil de Benasque alabó ayer la preparación física y técnica de los excursionistas de El Espinar que encontraron la muerte en la Cresta de Salenques, una peligrosa ruta en la cordillera oscense cerca de los picos Tempestades y Aneto.
El sargento de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil con base en Benasque, Jesús Guillén, compareció en rueda de prensa para detallar cómo se había llevado a cabo la operación de búsqueda y rescate de Alberto Figueredo y de María Pilar Villa, tras su desaparición el pasado domingo. Guillén definió a los dos montañeros de El Espinar como «expertos y con la preparación física, psíquica y técnica necesarias para afrontar las dificultades extremas que plantea esta zona de escalada del Pirineo aragonés». Esta aseveración se basa en el material que portaban los senderistas fallecidos. Además, el sargento destacó la experiencia acumulada por la pareja a raíz de las referencias recibidas de la veintena de compañeros del Club de Montañismo que se trasladaron hasta Huesca para ayudar en las labores de búsqueda. Para el grupo de rescate de la Guardia Civil, el siniestro se ha debido a un «accidente fatal, y no en una imprudencia». Agentes consultados por EL NORTE ratifican esta hipótesis y aseguran que los jóvenes espinariegos «sabía lo que hacían». Jesús Guillén añadió que el accidente se encuentra actualmente en fase de investigación con el fin de determinar las causas que motivaron la caída y de explicar las razones por las que los dos cuerpos aparecieron a 150 metros de distancia. Al parecer, los excursionistas iban encordados y «un nudo de ese tipo no se deshace así porque sí», comentaban fuentes de la Benemérita. La pura mala suerte se cebó con la pareja de escaladores segovianos, ya que se encontraban a apenas cincuenta metros de terminar la ruta y alcanzar el camino del Aneto, mucho más sencillo y habitual senda de excursiones por la zona. «Había hecho lo más difícil», señalan desde la Guardia Civil de Benasque.
En las labores de rastreo participaron tres grupos formados cada uno por dos especialistas de que fueron transportados previamente en el helicóptero habilitado para ocasión por la Benemérita hasta las zonas altas de la Cresta de Salenques, donde se sospechaba que había acudido la pareja.
El excursionista sufrió una caída de 300 metros y su mujer se despeñó desde 450 C. B. E./SEGOVIA El sargento de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil con base en Benasque, Jesús Guillén, explicó ayer algunos detalles de la operación de búsqueda y de recuperación de los cuerpos de los excursionistas de El Espinar fallecidos en la Cresta de Salenques. El portavoz del equipo de rescate comentó que el cuerpo Alberto Figueredo fue hallado hacia las siete de la tarde del martes en el interior de grieta situada entre la pared de la montaña y el glaciar, en la zona sur de la Cresta de Salenques. Una hora y media más tarde fue visto entre unas rocas el cuerpo de su mujer, a unos 150 metros de distancia. Al parecer, el sargento de la Guardia Civil señalo que el hombre sufrió una caída de unos trescientos metros, mientras que su compañera en la expedición pudo haberse despeñado desde 450. Entre las hipótesis que barajan los investigadores del suceso se halla que los jóvenes se vieran cerca del final del recorrido y sufrieran un exceso de confianza tras haber superado la parte las difícil. Se trata de un paraje lleno de puntos sin retorno, muy escarpado y con rocas sueltas. |