Llega el mes de septiembre y comienzan las sorpresas. La primera, los libros de texto. Marisa Montalvo Guerrera Teniendo dos hijas en educación primaria, con una diferencia de un año, es decir están en el mismo ciclo, un curso por delante una que otra, raro es el año en que los libros de la mayor me han servido para la siguiente. Esto de nuevo ocurre este año: los libros de 6º de primaria, comprados el curso pasado, no sirven para el 6º curso de primaria de este año.
Son de la misma editorial (Anaya), pero es una serie diferente: el curso pasado se utilizó la serie “tira de colores” y este curso la serie “deja huella”. Echando un simple vistazo a ambos textos, se puede comprobar fácilmente que son los mismos temas, los mismos contenidos, y ¡los mismos autores¡. Eso sí, hábilmente ha cambiado el orden en el índice, el orden de la exposición de algunos enunciados dentro del tema, y el color de los recuadros. En definitiva, nos obligan a comprar unos libros iguales a los que ya tenemos, pero vestidos de la nueva temporada 2007/08. Como los editores son los primeros interesados en que los libros cambien a menudo, -a pesar de que la legislación vigente Orden EDU/104/2007 que regula la implantación y el desarrollo de la educación primaria en Castilla y León establece que los libros de texto y materiales curriculares adoptados no podrán ser sustituidos por otros durante un periodo mínimo de 4 años -, podría pensarse que es una cuestión de la editorial; sin embargo, consultando en el catálogo de la editorial Anaya, podemos comprobar que las dos series están vigentes (“tira de colores” y “deja huella” ) y a la venta. ¿Por qué entonces el colegio decide cambiar de serie, pudiendo utilizar la misma que el curso pasado, con el consiguiente perjuicio económico que esto acarrea para las familias con hijos en edad escolar? Desconozco la respuesta, y no alcanzo a comprender qué beneficio podría reportar a los alumnos ni que poderosas razones o intereses puede haber por parte del Colegio para cambiar la serie de unos libros cuando -cualquiera puede comprobarlo- son exactamente iguales. ¿Alguien tiene alguna idea? ¿Qué control realiza al respecto la Administración con competencias transferidas en Educación? ¿Qué libertad tienen los profesores, encorsetados y limitados por los libros de texto que hábilmente “maquillan los editores cada año? ¿Qué hacemos los padres a través de las AMPAS? El problema es complejo, pues intervienen muchos factores, sin embargo no deberíamos quedarnos de brazos cruzados ante lo que a mi entender es un abuso injustificado.
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