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jueves, 03 de enero de 2008 |
El Open Castilla y León dedica la dotación del Premio Cándido a la compra de antibióticos para niños de Camerún y a la adquisición de alimentos para cinco orfanatos de Bielorrusia P. Bravo - Segovia La familia Cándido López Sanz creó entre 2003 y 2004 una fundación y unos premios en recuerdo del mesonero mayor de Castilla y León con un destacado carácter solidario y de agradecimiento ya que entre otros fines persiguen “poder devolver a la sociedad tanto como nos ha dado”, según recordaba ayer Alberto López, hijo de genial mesonero. Hace un mes, en diciembre de 2007, el Open Castilla y León de tenis recibió el premio Cándido a la Promoción de la Comunidad, y los máximos responsables del torneo, que se celebra en El Espinar, decidieron inmediatamente destinar la dotación, 3.000 euros, a proyectos de ayuda liderados por castellanoleoneses.
La cadena de solidaridad impulsada por la familia de Cándido López, y fortalecida por el Open de tenis engarzó ayer un nuevo eslabón para llevar ayuda muy necesaria a niños de Camerún y de Bielorrusia. En presencia del presidente de la Fundación Cándido, Alberto López, el director del torneo Villa de El Espinar, Javier Martínez, hizo entrega ayer de sendos cheques por valor de 1.500 euros a la médico del Servicio de Urgencias de Atención Primaria, la segoviana Alicia Barrero, y al párroco de El Espinar, Valentín Bravo. “Este dinero va de mano a mano hasta quien lo necesita” dijo al recoger el donativo Alicia Barrero que el próximo día 14 viajará, con la también médico vallisoletana Rosana del Amo López, a Camerún para llevar antibióticos y otros medicamentos adquiridos con la aportación del Open Castilla y León. Las dos médicos, siguiendo un proyecto de la Fundación Kalimedes, trabajarán atendiendo niños y mujeres en la misión de las Sirvas de María “Ministras de los Enfermos” en la ciudad de Widikum. La segoviana, sor Fuencisla está al frente de la misión que se encuentra en la selva “donde la sanidad no está al alcance de nadie”, tal como señaló Alicia Barrero quien elogió la labor que desde hace 30 años llevan a cabo las religiosas en el país africano. El sacerdote Valentín Bravo también destacó que los 1.500 euros donados por el torneo de tenis llegarán directamente a Bielorrusia para ayudar a cubrir las necesidades de alimentación y mejorar las condiciones de vida de más de 300 niños que viven en cinco orfanatos existentes en la ciudad de Gomel. Desde hace doce años, la parroquia de El Espinar colabora directamente con hospicios próximos a la central de Chernobyl y con población afectada por el accidente nuclear. Valentín Bravo explicó que actualmente los problemas de alcoholemia y la proliferación de familias desestructuradas están dejando huérfanos a centenares de niños que requieren ayudas institucionales y solidarias. El director del Villa de El Espinar, Javier Martín recordó la presencia de grupos de niños de Bielorrusia que cada verano disfrutan de una jornada de ocio y deporte en las instalaciones del torneo. Javier Martín aseguró que la entrega de la dotación premio Cándido a dos proyectos humanitarios abre una nueva vía solidaria en el Open Castilla y León que ya ha sido pionero en la implantación de acciones de este carácter que se han extendido a otras competiciones deportivas como las campañas de donación de sangre realizadas a pie de pista o la celebración de torneos de tenis en silla de ruedas. |