Sin embargo, para este año, querían algo especial, y así se lo comunicaron a los responsables de la empresa granjeña. El resultado ha sido una pieza única, de cristal, soplada a boca en molde rodado, y trabajada a mano. Un trofeo acorde con el prestigio de este torneo de tenis, pero que solo se podrá llevar consigo en propiedad, el jugador que consiga ganar tres veces de manera consecutiva o cinco de forma alterna.
Los medios de comunicación pudieron asistir ayer, en la fábrica, al proceso de confección de ese nuevo trofeo, desde su inicio, en los hornos, hasta su tallaje. Juan Manuel Ramos, maestro vidriero, y Diego Rodríguez, oficial vidriero, fueron los encargados de llevar a cabo el primer paso de la fabricación, denominado del soplado. Con él, maestro y oficial trataban de dar volumen a la pieza en los hornos, donde el calor era bastante alto. Lo hacían poniendo la máxima atención, para no comterer ningún error. Una vez realizado el soplado a boca en molde rodado, el siguiente paso era el tallaje de la pieza. Joaquín Santiago fue, en este caso, el responsable de pulir todos aquellos detalles que le van a dar al trofeo la perfección pretendida. Joaquín Santiago explicó que la pieza necesita «siete u ocho horas para enfriarse», una vez que se ha terminado el trabajo en los hornos.
De esta función, Santiago destacó que se necesitan «muchos años de práctica» para poder realizar este trabajo con la meticulosidad con la que él lo hace, y que lo más difícil es sostener el peso, unos seis kilos. Antes de dar los últimos retoques, Joaquín mostró los motivos florales tallados en el trofeo y explicó que se trata de «una pieza única».
De esta forma, quedaba elaborado un trofeo muy especial, que está inspirado en las compoteras que se elaboran en la Real Fábrica de Cristales de La Granja en el siglo XVIII. A diferencia del anterior, que era un ánfora de dos asas, éste tendrá una peana como base, con los nombres de los ganadores de las veintidós ediciones anteriores de estos Internacionales en Pista Rápida, incluido el reciente campeón de Wimbledon, Rafael Nadal, que venció en El Espinar en el 2003. Además, esta peana permitirá que se vayan añadiendo los nombres de los tenistas que ganen próximas ediciones. Para la de este año, el Centro Nacional del Vidrio también ha fabricado los trofeos que se darán al campeón y subcampeón, tanto en individuales como en dobles.
Acto de entrega Aúrea Juárez, directora del Centro Nacional del Vidrio, hizo entrega del nuevo trofeo, al director del Open Castilla y León, Javier Martínez, quien se mostró orgulloso porque «nadie tiene uno con tanta tradición e historia. Va a ser un símbolo en el deporte español». Martínez contó, además, que «antes, los jugadores que ganaban el torneo de El Espinar, muchas veces lo dejaban en el vestuario y ni se lo llevaban. Desde que lo hace el Centro Nacional del Vidrio, no se quieren separar de él». Aúrea Juárez, por su parte, señaló que se ha intentado hacer un diseño especial, y destacó que ha quedado «algo digno de merecer». Desde este momento, todos los tenistas que vengan al Villa de El Espinar tienen una motivación añadida, llevarse a su casa una pieza única.