Una cuadrilla de quintos posando con su toro. Foto Pedro Merino Alrededor de 4.000 personas se reunieron ayer en la plaza de toros de El Espinar, con motivo de la celebración de la tradicional becerrada de quintos. Divididos en tres cuadrillas, demostraron su valor y acierto con la espada, matando, dos de ellos, a la primera estocada.
El festejo taurino comenzó con el paseillo de las cuadrillas, lo que produjo el primer gran aplauso de los espectadores. Una vez presentados, la primera cuadrilla de quintos se dispuso a torear. Con gran valor y maestría, los quintos se defendieron en los primeros capotazos. No obstante, era inevitable que en algún momento, el toro demostrara mayor pericia, dando un pequeño susto al matador. Tras un buen tercio de banderillas, llegó la hora de la espada. Con decisión y valentía, el ‘torero’ realizó una estocada entera en el que fue su primer y único intento.
A continuación le tocó el turno a la segunda de las cuadrillas. Al igual que sus compañeros, los primeros pases y banderillas levantaron los “oles” de la grada. Asimismo, el segundo dió muerte al toro con una única estocada. Por su parte, los quintos que componían el tercero de los grupos, corrieron igual suerte, excepto a la hora de matar. Pero finalmente, y tras varios intentos, el animal ‘cedió’, para alegría tanto de matadores como de los espinariegos que se acercaron a la plaza de toros.
Después, llegó la hora de los más veterános. Los quintos de hace 25 años dispusieron de una vaquilla para recordar viejos momentos, aquellos en los que se enfrentaron a un toro. Al igual que en años anteriores, este es uno de los momentos más divertidos de la tarde, ya que siempre se ‘obsequia’ con algún que otro revolcón, eso si, sin graves consecuencias. De esta manera se puso de manifiesto la gran afición taurina de los habitantes de El Espinar.
Desde dentro
Uno de los que fuera quinto hace 25 años, Javier Dorrego, afirmó que “la suelta de la vaquilla ha sido muy divertida, aunque era un poco pequeña”. Para Dorrego, uno de los 54 quintos y quintas que se reunieron ayer, los festejos de este año marchan “fenomenal”. Y es que para Javier Dorrego, “estos días me lo estoy pasando mejor que cuando tuve 18 años y fui quinto”.
Eso si, también apuntó que “las actividades se ven desde otro punto de vista, con otra perspectiva, ya que antes solo pensabas en pasarlo bien”.
Una vez finalizado el espectáculo taurino, quintos, manolas y demás acompañantes han subido hasta la puerta del Ayuntamiento, desde donde se han dirigido a la Plaza de la Corredera donde tuvo lugar el baile.
Además, en torno a las ocho y media de la tarde, y en la misma plaza, la peña La Chundarata organizó la concentración-concurso de Tuning Babys, que consistió en que los participantes ‘tunearan’ sus carritos de bebés.
Por su parte, los quintos de hace 50 años, junto a los de hace 25 años, celebraron a primera hora de la mañana una misa en el templo de San Eutropio. Al finalizar, ofrecieron un refresco a todo el que quiso acercarse a la plaza de la iglesia.
Peñas y pandas
Al igual que ayer, la plaza de toros de la villa segoviana acogerá hoy el acto principal de las fiestas en honor al Santísimo Cristo del Caloco. A las cinco de la tarde, tendrá lugar el primero de los ‘festivales’ taurinos de pandas y peñas. Y es que este año, al contrario que en ediciones anteriores, las el acto se celebrará en dos días distintos. En la primera tarde, los componentes de las peñas La Cuba, La Cabra y La Chundarata, torearán reses de la ganadería de Hermanos Gómez Pérez.
Seguidamente, a las ocho de la tarde, la compañia de comedias Muñoz Seca presentará la obra ‘Melocotón en Almibar’, en el Centro Cultural de El Espinar. Para finalizar el día, verbena a cargo de la orquesta ‘Azul de Luxe’.