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La Junta reconoce dos casos de gastroenteritis en el campamento pero asegura su salubridad e higiene |
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jueves, 27 de julio de 2006 |
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C. B. E./El Adelantado/SEGOVIA La Junta de Castilla y León ha desmentido los supuestos problemas de intoxicación que han padecido varios menores en el campamento Alto del León, en San Rafael. El Gobierno regional -encargado de la organización de esta actividad al aire libre- reconoce, por otro lado, la existencia de dos afectados por gastroenteritis, tal y como publicó EL NORTE el pasado martes; sin embargo no culpa de este brote a problemas de falta de salubridad, como indicó una trabajadora del campamento.
La Delegación Territorial de la Junta en Segovia señala que los dos casos de niños enfermos «no dejan de ser problemas propios de la vida normal en una acampada de 210 personas». Asimismo, asegura que existe un control exhaustivo de las instalaciones y de los participantes. Limpieza de la fosa Hay que recordar que una trabajadora de la empresa Zamora GH de Luz denunció el pasado lunes las condiciones en las que estaban conviviendo los doscientos niños de Madrid que participan en el campamento Alto del León. La empleada señaló que dormían junto a una fosa séptica que tenía una fuga y que provocaba malos olores. Asimismo, señalaba que el río situado en las inmediaciones carecía de salubridad y de higiene al recoger los restos de la fosa. Estas acusaciones han sido rebatidas por la Junta, que adjudicó por concurso la coordinación de esta actividad a Zamora GH de Luz. Por un lado, reconoce la existencia de la fosa séptica «desde el inicio de la instalación, habiendo sido reconstruida nueva hace diez años». Asimismo, insiste en que las condiciones sanitarias y de higiene son las adecuadas. «Esta fosa se vacía y limpia al principio de la actividad, hacia la mitad de la acampada y al final», añade el Gobierno regional. Escaso caudal En esta línea, tranquiliza a los padres de los niños y asegura que «se lleva a cabo un tratamiento bacteriológico por una empresa especializada». En cuanto a los olores, la Junta culpa al «casi inexistente caudal del río». En cuanto a la denunciante, el Gobierno regional le acusa de «sufrir una frustración al serle negado el acceso a la instalación con un perro que acompañaba a una amistad que iba a visitarla». |