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El cuadro final de este año deparó partidos inolvidables, como la final o el encuentro de cuartos que enfrentó al campeón y al español Verdasco.
Ana Vázquez -EL Adelantado- El Espinar Después de algo más de una semana frenética, en la que se hace difícil detenerse a examinar los pequeños fallos cometidos en todos los aspectos que envuelven al torneo, ayer se reunieron los máximos responsables de la organización del Open Castilla y León a hacer balance de estos nueve días que, al menos a nivel deportivo, han sido los mejores de las últimas ediciones. Un año más, la ATP tiene motivos de sobra para no arrebatarle al torneo el título de ‘mejor challenger del mundo’. La organización fue perfecta, la cobertura mediática mayor que la del año pasado, y el apoyo de los colaboradores, incrementado respecto a pasadas ediciones. A esto hay que añadir el gran elenco de instituciones que se dejaron ver por las instalaciones del “Villa de El Espinar”. La consejera de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, que ha demostrado su gran predisposición hacia el torneo, acudió en el ecuador de la semana y también estuvo presente en la final, encargándose de entregar el trofeo al campeón; también, y por primera vez en la historia, visitó el torneo el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, que acudió a la cena oficial y dejó en su discurso frases para la posteridad como “este torneo es fruto de la implicación de todo un pueblo; tiene pasado, presente y futuro, porque para que uno gane, tiene que haber mucha gente alrededor, eso es el deporte”; tampoco faltaron a la cita numerosos políticos que visitan cada año el torneo y que, abanderados por el alcalde de El Espinar, Juan María Martín Montejo, disfrutaron del municipio y de la gran variedad de actividades paralelas programadas por la organización del Open Castilla y León.
Entre estas actividades cabe destacar la campaña de donación de sangre, que volvió a ser un éxito, y con el lema ‘haz un saque por la vida, dona sangre’, congregó a más gente de lo habitual en los alrededores de su trailer. Un año más, tampoco faltó la fiesta de los gabarreros, la cata de vino, ni el concierto de la Banda Municipal de El Espinar, tres eventos que se han consolidado como parte fundamental del torneo.
A ellos hay que añadir, por segunda edición consecutiva, el II Master Nacional de Tenis en Silla de Ruedas, del que se proclamó campeón el gallego Álvaro Illobre, y el I Torneo Intercomunidades Cadete en el que vencieron las selecciones de Asturias y Madrid en categorías masculina y femenina respectivamente.
Presente y futuro.
Entre las principales novedades del torneo, que cada año da un paso más en su evolución, estuvieron, a nivel de infraestructuras, la instalación de iluminación artificial en la pista central, y la gran puerta de entrada diseñada para la ocasión por el Grupo Tercer Milenio. La iluminación hizo posible la disputa de partidos a partir de las ocho de la tarde, algo que hizo que la afluencia de público fuese mayor respecto a ediciones pasadas, pero también que algún partido se extendiese hasta pasadas las once de la noche. A esto se refirió Javier Martínez, director del Open Castilla y León, una vez terminado el campeonato, afirmando que en el futuro “quizás debamos adaptarnos a las nuevas circunstancias del torneo, analizar hasta dónde se pueden alargar las jornadas; si hay que retrasar la hora de comienzo o hay que adelantarla”.
Por su parte, Pedro Muñoz, presidente de la Federación Española de Tenis y uno de los fundadores del torneo, hizo público en la cena oficial su deseo de que el ‘Villa de El Espinar’ siga evolucionando, y en un futuro no muy lejano “se haga un club de tenis que funcione todo el año y que cuente con una escuela, para que los niños puedan entrenarse”. |