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Martín Burgos cortó dos orejas y rabo; dos Vítor Ribeiro y una Fermín Bohórquez.
.jpg) Pablo Pastor - El Espinar El festejo de rejones celebrado ayer tarde en la coqueta y funcional plaza de toros de El Espinar, ofreció gratas consecuencias para el aficionado al noble arte del toreo a caballo. Porque primó sobre todo las exquisites que brindaron los artífices, tres caballeros en plaza con corte clasicista, magníficos jinetes, ejecutores de las más variadas suertes del rejoneo y mostrando a la concurrencia toda la excelsa gama de caballos toreros. Todo ello, un primor.
FERMíN BOHóRQUEZ Estuvo francamente sensacional toda la tarde, ofreciendo un torero ajustado a los cánones, con plena potestad y variantes que se puedan mostrar a los más entendidos en el arte ecuestre y taurino. Largas carreras al que abrió plaza para clavar rejoncillos, rehiletes en demostración de dominio pleno de las suertes. Al gran novillo lo toreó con precisión, temple y preciosos alardes que enardecieron al respetable.
Más ajustado a las circustancias concurrentes, con un novillo menos galopante, destacó especialmente en un gran par a dos manos que hizo vibrar de entusiasmo a la concurrencia . Toreó con clase superlativa, sobre todo con “Nevado” un caballo que ilusiona y convence. Gran actuación de maestro mal refrendada con los rejones de muerte.
RAúL MARTIN BURGOS No estuvo a la altura acostumbrada con su primero al que prendió muchas hierros, quizás excesivos y mató mal. Un gran novillo aplaudido en el arrastre y un rejoneador acaso algo aclerado, siempre dispuesto y dominador de las situaciones, pero repito, algo acelerado. Las dos vueltas completas llevando al toro toreado prendido en la vaticola, un rehilete al quiebero, todo un lujo, y algunas otras prebendas, causaron impacto, pero no impactaron como viene siendo habitual con este rejoneador.
Con el segundo novillo de su lote, se salió, valga la expresión. Se sucedieron los momentos de intensa emoción al clavar en las más diversas suertes, aportando domisnio total y ejecutando un segundo tercio de los más vaariado. Un par de las cortas a dos manos, causó el delirio. Faena laboriosa por otra parte, pues el novillo fue el de menos clase del encierro. Un rejón de muerte puso rúbrica a la gran actuación del rubio rejoneador, quién paseó las dos orejas y el rabo.
VíTOR RIBEIRO El lusitano que vistió casaca corinto con remates en oro, es un rejoneador que tiene enorme prestigio y mucha calidad. Cumplió dos magníficas actuaciones con exhibición de monta y ejecución de las suertes, ortodoxas éstas, yendo principalmente de frente o al quiebro, causando impactante impresión por el gusto, la calidad y el porte exhibidos. Clase en sus toreras evoluciones y fácil con el rejón de muerte. Oreja y oreja, respectivamente, ambas ganadas con absoluta justicia.
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