“Cuidado con lo que crece alrededor del éxito, porque no siempre es sano. No depende de mí, pero no quiero que en base al “Villa del Espinar” aparezcan los fenicios del tenis”
Javier Martín - Segovia El vicepresidente de la Federación Española de Tenis, y presidente de honor del torneo, hacía referencia en la presentación a la memoria histórica del torneo, “que es bueno no perderla. En España somos muy dados a construir castillos demasiado deprisa para derribarlos a igual velocidad. Afortunadamente esto no sucede con el torneo del Espinar, que no ha crecido más rápido por crecer de la mejor manera posible”.
“Esta obra, —así define Muñoz el torneo—, tiene objetivos nobles, y como fundador del torneo estaré presente para que no nos desviemos ni un ápice de nuestro camino. Vamos a fortalecer nuestro equipo de futuro con la llegada de Pato Clavet y otro personaje, porque este torneo es grande, y eso lo demuestra el hecho de que el viernes de la próxima semana está presente en El Espinar los representantes de todo el tenis mundial”.
El presidente de honor del “Villa del Espinar” dejaba un aviso para navegantes, “no creo que ningún torneo haya tenido más apoyo mediático que éste, y eso es porque no defraudamos. Alrededor de este open han crecido muchas cosas, y hay que tener cuidado con lo que crece alrededor del éxito, porque a veces no es del todo sano. Yo estaré al lado del torneo para que nunca le engañen, y para que a su lado no empiecen a surgir los fenicios del tenis. Es algo que no depende de mí, y eso es lo más grande de todo, que depende de todos los que estamos dentro de esta obra, pero estaré ahí para que no suceda”.
Los objetivos del torneo están bien definidos para Pedro Muñoz, “debemos crecer de una manera edificante, hay que seguir teniendo retorno en el tenis de base, continuar yendo de la mano con las instituciones, y procurar que no llegue ningún advenedizo a nuestro lado. Hay que basarse en el arraigo social que tiene el torneo, en el respeto institucional, y apoyarse también en los medios de comunicación, como lo hemos venido haciendo hasta ahora. No podemos consentir que de la noche a la mañana a esta obra se la usurpe todo el prestigio, y se aprovechen de ella los advenedizos que no hicieron otra cosa más que ver crecer al torneo, y que ahora intentan hacer un negocio con él, que no tiene nada que ver ni con el tenis de base, ni con el respeto institucional, ni con lo que quieren la Federación Española ni la Internacional”.
“Si de algo puedo presumir,— concluyó Muñoz—, es de haber dado un ejemplo de comportamiento, y no quiero que el “Villa del Espinar” se aparte de esta línea que le ha llevado a ser lo que es ahora”.
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