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Los cinco diestros salieron a hombros tras efectuar grandes faenas que arrancaron los aplausos del público
Pablo Pastor - El Espinar El festival resultó épico, tanto por el juego ofrecido por los bondadosos astados de Vellosino, como por la aportación torera, en la que hubo esencia, primor, enjundia y emotividad, mucha emotividad. Cinco toreros espinariegos haciendo el paseíllo y deleitando a la concurrencia con enorme torería en faenas a cual mejor y redondeando una tarde que quedará como efémerides gloriosa en la historia taurina segoviana. Ni más ni menos. Así de rotundo.
Los cinco excepcionales novillos erales, se fueron al desolladero sin las orejas y tres sin el rabo. Los cinco toreros salieron en hombros por la puerta grande, tantas veces testigo de grandes gestas toreras y que vió traspasar su umbral a importantes figuras del toreo.
Elegantes lances de saludo a cargo de José Antonio del Monte, quién con la muleta torea de inicio postrado de rodillas. Buenas las series por el pitón derecho, algunos naturales, molinetes y unos precisos redondos al final de su labor. Como está de moda, las consabidas manoletinas. Cortó dos orejas.
Rafael Ayuso anda que se sale, con sitio, precisión, seguridad y torería, naturalmente. Lances de hinojos y luego tres excelsas verónicas abierto el compás. Transmite mucho el toreo que ejecuta el de San Rafael. En el centro del ruedo, muletazos templados en ligazón permanente con quietud citando en la larga distancia y llevando toreado al novillo. Gran faena que le valió los máximos trofeos. Rodrigo Rincón, el deseado, el torero que pudo, no quiso y ahora representa una incógnita. Cuatro lances sin moverse un apíce con vistosa revolera. Estatuarios y pases poniendo mucha sensibilidad y buen gusto torero. Clase extra, las cosas hechas con parsimonia y estética suprema. Cuatro años sin torear y el asombro prendió en el respetable. Qué preciosos naturales y unas rogerinas como remate. Faena artística sobre todo. Dos orejas y rabo.
Juan Jesús del Monte, otro que borda el toreo, que aporta figura y clase y que aplicó de salida unos ceñidos lances. Luego quite por chicuelinas y tafalleras. Calidad en el toreo fundamental componiendo la figura sin forzar y aplicando los cánones del muletazo adelantada la muleta hasta rematar en la cintura. Bonitos y ligados los naturales, un primor y los circulares un portento. Los máximos trofeos para el menor de los hermanos toreros.
Cerraba festejo un debutante llamado Alberto Barreno, quién que al igual que sus compañeros de cartel, que quede aclarado, es alumno de la Escuela Taurina Provincial con sede en el propio El Espinar. Pues hizo cosas con talento, valor y entrega, mereciendo el aplauso complaciente del público. En redondo se gustó y gustó. Se queda quieto como una vela y entona la faena, variando las suertes. Mató regular, pero dos preciosas orejas fueron a parar a sus manos.
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