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El laberinto del Fauno
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viernes, 27 de octubre de 2006
Entrevista al director de El Laberinto del Fauno

 

“Puedo decir que la película no existiría si no fuera por San Rafael y El Espinar”

Jorge San Román /San Rafael

    Un año de preparación, cuatro meses rodando y seis meses de postproducción han sido necesarios para que Guillermo del Toro llevara a cabo "El laberinto del Fauno", el que considera su film más maduro y del que se siente más orgulloso. La película, rodada íntegramente en localizaciones de San Rafael y El Espinar, ha sido elegida por la Academia de Cine de Méjico para representar a ese país entre las nominadas para el premio a la mejor película de habla no inglesa en la ceremonia de los Oscars.

     “El laberinto del fauno” nos sitúa en el año 1944, quinto año de paz, y cuenta el apasionante viaje de Ofelia (Ivana Baquero), una niña de 13 años que junto a su madre, Carmen (Ariadna Gil), convaleciente a causa de un avanzado estado de gestación, se traslada hasta un pequeño pueblo, en el que se encuentra destacado Vidal (Sergi López), un cruel capitán del ejército franquista, nuevo marido de Carmen y por el que Ofelia no siente ningún afecto.

    La misión de Vidal es acabar con los últimos vestigios de la resistencia republicana escondida en los montes de la zona. También ahí, se haya el molino donde Vidal tiene situado su centro de operaciones, en el les aguardan Mercedes (Maribel Verdú) una joven que se encuentra a cargo de los demás miembros del servicio y el doctor (Alex Angulo) quien se hará cargo del delicado estado de salud de Carmen.

    Una noche, Ofelia descubre las ruinas de un laberinto donde se encuentra con un fauno (Doug Jones), una extraña criatura que le hace una increíble revelación: Ofelia es en realidad una princesa, última de su estirpe, a la que los suyos llevan mucho tiempo esperando. Para poder regresar a su mágico reino, la niña deberá enfrentarse a tres pruebas antes de la luna llena. En el transcurso de esta misión, fantasía y realidad se abrazan para dar rienda suelta a una maravillosa historia donde la magia que rodea a Ofelia nos transporta a un universo único, lleno de aventuras y cargado de emoción.

Unas palabras con Guillermo del Toro

 

El autor de la entrevista con el director.     Nacido en Jalisco (Méjico) en 1964, Guillermo del Toro lleva prácticamente toda su vida en el cine, y ha compaginado su labor de director y guionista con su reconocido trabajo como productor y artista en efectos especiales. Sus producciones no se han circunscrito a la cinematografía de su país, habiendo trabajado con la industria de Hollywood en películas como “Mimic” y “Hellboy”, y para cinematografías como la española, con títulos como “El espinazo del diablo”.

Si nos sumergimos en el trabajo de Guillermo del Toro, encontramos que las principales referencias de "El laberinto del Fauno" proceden menos de las películas que más le han impresionado, y más de la literatura y la pintura.

    He estado siempre muy influenciado por Goya, especialmente por sus pinturas negras que son, para mí, las más impresionantes. La pintura de "Saturno devorando a su hijo", por ejemplo, fue para mí una de las principales inspiraciones para el Hombre Pálido, uno de los personajes principales de El Laberinto. Pero para el ambiente general dibujé sobre los trabajos del ilustrador Arthur Rackham. Intenté conectar con la perversidad y el contenido sexual de su trabajo y logré algo muy intenso y visceral, que era perfecto para "El laberinto del Fauno". Esto me exigió mucho trabajo, tanto en la construcción de los sets, que tenían que ser escrupulosamente detallados, delicados, como en la elección de los colores.

    Junto con Eugenio Caballero, el director de arte, construimos todo, de principio a fin, desde el rincón más pequeño a la habitación entera… En total construimos 34 sets diferentes, cada cual más suntuoso que el anterior. Eugenio hizo un trabajo fabuloso. Para capturar el mundo que yo quería mostrar, también era necesario cuidar mucho la ambientación de la luz del film. Guillermo Navarro, mi director de fotografía y viejo amigo, y yo nos entendemos perfectamente.

    Para el Fauno, yo quería algo lo más orgánico posible, con su cuerpo cubierto con hojas y ramas, como si realmente fuera parte de la naturaleza, una apariencia lo más real que se pudiera, casi sin usar efectos especiales, una técnica especial que creo no se ha visto antes en cine. Todo se hizo en el set, con la ayuda de animatronics, que se usan por primera vez en el cine español, sobre todo para una criatura tan compleja. El hombre pálido fue concebido originalmente como un hombre esquelético con la piel colgando. Tras algunos cambios, coloqué los ojos en las palmas del hombre pálido, que los mostraría como plumas de ave real delante de su cara. Éste fue el nacimiento de un monstruo más surrealista. Pero a pesar de la elaboración de efectos especiales, estas dos criaturas no habrían tenido el mismo impacto sin la interpretación de mi amigo Doug Jones, un mimo profesional que había interpretado previamente a Abe Sapiens en "Hellboy". ¡Y eso no es todo! ¡En la película hay todavía más criaturas, como un sapo gigante y hadas como nunca has visto, mucho más astutas y tramposas que las de Peter Pan!

A pesar de este innovador y magnífico artificio visual, Guillermo del Toro no ha tenido nunca la intención de hacer de "El laberinto del Fauno" una película fantástica, sino que ha decidido desde el principio dirigir la película a un público más amplio.

    Siempre he preferido los géneros híbridos, mezclados. Como, por ejemplo, la combinación del terror con una trama histórica. Para mí "El laberinto del Fauno" es, por tanto, un drama que tiene sus raíces en un contexto de guerra, con elementos mitológicos y de cuento de hadas insertados. Ni siquiera estas criaturas de las que estoy especialmente encariñado son lo más importante. Porque, sobre todo, esta película se sustenta sobre un historia profundamente humana y dramática. Una historia que plantea cuestiones universales que nos conciernen a todos.

¿Qué le hizo elegir nuestros pueblos para situar la acción de “El laberinto del Fauno”?


Los pinares sirven de escenario para los distintos momentos de la película Mira, primero nosotros estuvimos haciendo un scouting de referencia, porque realmente fuimos al Pirineo, a toda la zona norte de España, buscando las localizaciones. Después, con la conciencia de producción de que teníamos que hallar parajes similares cerca de Madrid, me encontré con que todo el paisaje alrededor de Madrid estaba muy transformado, muy poco cuidado. De repente, llegamos a Segovia y nos encontramos con El Espinar y San Rafael, lugares perfectamente conservados, con paisajes absolutamente míticos, en los que podíamos rodar, y que tenían acceso fácil y una gente absolutamente a favor de la labor. Todo eso es lo que nos llevó a filmar ahí, y te puedo decir que la película no existiría si no fuera por San Rafael y El Espinar. Y lo que encontré ahí, además de un cochinillo de puta madre, que consumí casi todos los días de manera brutal y energúmena, fue gente que estaba abierta al cine, que apoyaban el cine, y creo que hicimos amigos entrañables entre los guardias forestales y la gente del pueblo. Yo tuve el placer de leer el pregón en las fiestas de San Rafael, e incluso de ponerme un poco pedo, con una limonada al uso que llevaba un alto contenido de alcohol y muy poco limón...

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