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Varios parlamentarios de las cortes constituyentes intervinieron en una mesa redonda en El Espinar. El intenso debate creó fuertes lazos de amistad entre adversarios políticos.
Jesús Martínez Calle - El Espinar La mesa redonda celebrada en la noche del martes en el centro cultural de El Espinar y en la que participaron hasta cuatro de los parlamentarios de las Cortes Constituyentes de 1977 sirvió para poner de manifiesto que aquellas largas sesiones de debate para aprobar el articulado de la Carta Magna lejos de crear enemistades entre personas de distinto signo político permitieron todo lo contrario: generar lazos de amistad como consecuencia de una larga búsqueda del consenso en el que todos tuvieron que renunciar a muchas de sus aspiraciones.
Junto al ex presidente de la Junta, el socialista Demetrio Madrid; el ex ministro de Trabajo con la UCD, Rafael Calvo Ortega; el entonces senador socialista --ahora en las filas de IU--, José Antonio Pérez Gallego; y Carlos Gila González (UCD), todos ellos miembros de esas Cortes y, salvo Demetrio, por la provincia de Segovia; participaron en el debate el diputado del PP, Javier Gómez Darmendrial, y el actual Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, muy vinculado desde siempre a la villa de El Espinar. La mesa, organizada por el Ayuntamiento de la localidad y el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) María Zambrano, estuvo moderada por el subdirector de EL ADELANTADO DE SEGOVIA, Aurelio Martín, que vivió también de cerca aquellos años desde las páginas del decano de la prensa segoviana.
Tras una breve intervención del alcalde de El Espinar, David Rubio (PSOE), Aurelio Martín destacó la calidad de los ponentes: “magnífico exponente de la política segoviana e incluso española de aquella época, del inicio de la Constitución y del proceso autonómico en el que se dejaron ver las ansias por conseguir una autonomía uniprovincial”.
Un guante, este último, lanzado a Carlos Gila, uno de los impulsores de esa autonomía, que no lo recogió hasta el final del debate cuando destacó que Segovia “es la única provincia de España que se encuentra en una autonomía (la de Castilla y León) en contra de la mayoría de los segovianos.
El que fuera diputado por la UCD y, más tarde, por AP-PDP, que fue el primero en intervenir, apuntó que “vivir aquella época (de la Transición) fue una suerte desde un punto de vista público, pero muy duro desde el personal; pues los políticos nos debimos sacrificar mucho”.
Generosidad
Todos los ponentes coincidieron en destacar el gran esfuerzo de generosidad que se debió realizar para sacar adelante la Constitución, aunque reconocieron que aún queda “mucha labor” por delante.
Carlos Gila y José Antonio Pérez Gallego, este último conocido militante antifranquista, se mostraron especialmente duros con el actual funcionamiento de los partidos políticos. “El que se mueve —apuntaron— no sale en la foto”.Un problema, según Calvo Ortega, no achacable al texto constitucional, sino a “los poderes políticos existentes en cada momento que son los que pueden hacer que los partidos sean democráticos”, mientras denunciaba las dificultades que se encuentran en la actualidad para crear nuevas formaciones políticas.
El ex ministro de Trabajo consideró “un acierto” el que el debate del texto constitucional se prolongara mucho en el tiempo, pues “se escuchó a todos. “Discutimos hasta la saciedad”, reconoció.
La mejora económica experimentada por el país fue también otro de los puntos en el que coincidieron todos los asistentes. No obstante, Pérez Gallego incidió en la necesidad de seguir profundizando en la democracia, pues “tenemos una Constitución real, pero una democracia virtual”. “Hemos profundizado —explicó— en la democracia política, pero no en la económica en la que vamos para atrás. La igualdad económica está cada vez más lejos”.
La mayor vigencia
Por su parte, Javier Gómez Darmendrail destacó el hecho de que la Constitución de 1978, que es la que ha tenido una vigencia más larga, “fuera obra de todos y no una imposición de unos a otros como lo habían sido todas las anteriores”; y que resolviera algunos de los grandes problemas como “la no confesionalidad del Estado, la forma del Estado en la que el Rey ha sido un puntal importante y las nacionalidades histócias”.
Demetrio Madrid se congratuló de que se pueda hablar ahora de los “defectos” de la Constitución, dejando entrever que suele ser algo que pasa con todo aquello que se valora. Reconoció que en el debate constitucional pasó “malos momentos” como “cuando se habló de la pena de muerte, que quedó prácticamente abolida” o en el tema e la Iglesia, que, a su juicio, no “ha quedado totalmente resuelto, pues hay una alusión a una iglesia determinada (la católica”).
Por último, Pedro Núñez alabó la organización de este tipo de actos en recuerdo de la Constitución y “el espíritu de renuncia que supuso”. No obstante, dejó entrever algunos asuntos pendientes como el maltrato a la mujer, el drama de los niños maltratados, la soledad de los mayores que mueren en soledad o la xenofobia en una sociedad que se está dividiendo en dos: la autóctona y la inmigrante |