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Padres y dirección del instituto piden que la Administración solucione los actos de indisciplina en clase de Música
Isabel Jimeno. Fuego en el aula de música! De nuevo salta la alarma en el Instituto de Enseñanza Secundaria María Zambrano de El Espinar. Una historia que se repite casi a diario desde que comenzó el curso. Cada vez que la profesora de Música (de 32 años) que imparte clase a los cinco grupos de Segundo de la ESO (diez horas semanales, dos a cada clase), el aula se convierte en un circo, en un frente de batalla en el que los alumnos toman la batuta de mando ante la aparente impasibilidad de la docente, que según afirman, dice que no pasa nada.
Alumnos encima del piano, la batería rota, golpes y más golpes sobre los instrumentos... Alguien baja las persianas, apagan la luz y acorralan a la profesora, que según fuentes cercanas al centro educativo ha llegado a recibir tocamientos mientras le insultan y le cuelan lapiceros entre la ropa. Situaciones de película -como el film pornográfico que un alumno estuvo proyectando en la pantalla durante veinte minutos sin la que profesora hiciera nada-, pero que son realidad, incluso llegando a poner en peligro su vida. Y es que a alguien se le ocurrió un día esparcir una botella de alcohol por el aula y prenderla fuego. Una situación de riesgo que además se vio incrementada debido a que esa clase asiste una alumna en silla de ruedas. «Cada día llegan un poco más lejos», apunta el director del centro, José Luis Esperanza, consciente de que se han registrado hechos «suficientemente graves», encabezados por un grupo y «al resto les hacen gracia». Desde el IES María Zambrano señalan que los problemas han comenzado este curso, cuando se incorporó la nueva profesora de Música y tienen conocimiento de que en otros centros en los que ha estado también ha habido quejas, aunque nunca por escrito.
Sobrevivir
Desde que comenzaron los problemas y los actos de indisciplina «se le ha indicado, pero con mucha discreción porque es un tema muy delicado, que no está capacitada; pero ella no ha hecho nada al respecto», comentan desde el centro de enseñanza, donde confirman «que no da clase». «Bastante tiene con sobrevivir. Necesitaría tener un guardia de seguridad en cada clase para poder hacerlo».
«Desde el primer momento, los chicos te ponen a prueba y saben quién manda en el aula. Es una profesión bastante complicada y necesita mucho equilibrio», apunta el director del centro. El instituto ha abierto expediente a los alumnos que crean estas situaciones e incluso en algún caso se les ha expulsado por la gravedad de los hechos, pero confiesan que no pueden hacer más porque esos mismos jóvenes, que en otras clases también son conflictivos, no llegan a ese extremo.
Sin ir a clase A la espera de una solución, «indignados», los padres decidieron el pasado día 23 que sus hijos no acudan a esa asignatura y desde el lunes 26 de enero, el 75% de los 115 que hay en Segundo de la ESO no lo hacen. Mientras, los jóvenes de trece y catorce años están en otra clase acompañados por un profesor. Por el momento, los padres muestran su firmeza para seguir con esta medida, «no como presión», sino porque consideran que asistir a esa clase supone un riesgo que no están dispuestos a que sus hijos siguen corriendo y además consideran que no aprenden nada.
El único movimiento que ha ejecutado la Administración es el envío de un instructor la semana pasada para ver si abría expediente a la profesora. Aunque éste no es el objetivo que se plantean desde el centro -que no tiene ninguna comunicación oficial- ni desde la Ampa, que sólo quieren «solucionar un problema muy serio», que además de a la normalidad del centro también está afectando a su imagen.
El Consejo Escolar denuncia los hechos ante la Fiscalía de Menores
La situación durante las clases de Música para los alumnos de Segundo de la ESO se ha vuelto insostenible y desde el centro escolar se han cansado de remitir informes a la Dirección Provincial de Educación sin recibir una solución, aunque sea provisional. El director del centro y el presidente de la asociación de padres, José Luis del Vall, critican la tardanza de la Administración en actuar. Después de tres meses de quejas, la Dirección Provincial les ha comunicado que no tiene competencias y ha traspasado el caso a la Dirección General de Recursos Humanos de Valladolid, «lo que confirma que es un problema importante».
Consideran que en las clases se han dado situaciones de riesgo que influyen sobre los alumnos y han denunciado el caso ante la Fiscalía de Menores. La Ampa dice que «no quiere cargar contra la profesora», pero no están dispuestos a que la integridad de sus hijos corra peligro. Han presentado las pruebas y los informes remitidos a Educación para que actúen ante una situación que afecta a menores que están viviendo en un clima inadecuado que les «afecta y confunde». El presidente de la Ampa denuncia que los jóvenes se ven obligados relatar los hechos que implican a otros compañeros con el consiguiente clima de tensión que genera entre los alumnos.
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