|
Los hermanos Rodrigo y Fernando García Barroso, campeones provinciales de la Olimpiada
Juana Hita - Segovia La familia matemática. Así se podría calificar a los hermanos Rodrigo y Fernando García Barroso, dos estudiantes de 16 y 18 años, del instituto María Zambrano de El Espinar, campeones provinciales de la Olimpiada de las Matemáticas. Y es que les viene de familia su “amor” por las matemáticas, ya que su padre, arquitecto de profesión, les metió desde muy pequeños el gusanillo de las matemáticas, para las que han demostrado una gran capacidad de asimilación y entendimiento.
Estaban participando en un seminario sobre resolución de problemas, cuando se enteraron de la convocatoria de la Olimpiada. Se propusieron participar y lo hicieron con éxito, ya que el mayor, Rodrigo, que estudia segundo de Bachillerato, quedó primero, y Fernando, en 4º de ESO, segundo. Fue una agradable sorpresa, sobre todo en el caso del pequeño, ya que los ejercicios del examen correspondían a Bachillerato. Ahora su siguiente objetivo es la Olimpiada Provincial de 4º de ESO, en la que si se cumplen los pronósticos, será el ganador. Con la nota de ese examen también se clasificaron noveno y séptimo, respectivamente, en la fase regional.
Con la Olimpiada se busca que las matemáticas pierdan el caracter de asignatura dura y que los alumnos disfruten con la resolución de las pruebas que se proponen, para las que más que conocimiento, es necesaria capacidad de razonar.
Ambos coinciden en que cuando acaben el Bachillerato optarán por una carretera de ciencias, bien siguiendo el camino de su padre, o decidiéndose por una ingeniería. En el instituto la asignatura de matemáticas es una de sus preferidas, porque según afirma Rodrigo, “basta con atender en clase”. Sin embargo, en las clases de letras no pasa lo mismo, aunque las llevan adelante. Reconoce Rodrigo que son “un poco vagos” para ponerse a estudiar, por eso el resto de asignaturas les parecen “menos fáciles”.
Como premio han recibido un diploma, además de camisetas y otros objetos de promoción. Sin embargo, el mayor premio ha sido la felicidad y orgullo de sus padres y el reconocimiento de sus compañeros y profesores del instituto. El año que viene sólo tomará parte Fernando, ya que Rodrigo estará en la universidad. Quizás en años posteriores el bejamín de la familia se aficione al igual que sus hermanos a las matemáticas y siga la tradición familiar de amar y asumir el “difícil” mundo de las matemáticas.
|