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La lluvia estuvo a punto de suspender la primera jornada de la fiesta popular espinariega que tiene lugar en San Rafael
Texto de/Carlos A. Álvaro. Acostumbrados a la benevolencia con que el clima ha tratado a los gabarreros durante los dos años anteriores, los fieles a la fiesta popular espinariega se llevaron ayer un buen disgusto al comprobar que el desfile de carros, hacheros, caballos con leña y arrastre de pinos había quedado suspendido por la lluvia. Pero aguantaron bajo los pinos y pronto obtuvieron su recompensa. Las nubes se abrieron, la organización dio el visto bueno y los antiguos gabarreros cargaron la leña a lomos de las vacas y caballos.
La lluvia obligó a suspender en dos ocasiones el comienzo del desfile inaugural de la sexta edición de la Fiesta de los Gabarreros, que durante dos intensas jornadas trata de rescatar y divulgar el antiguo oficio de la leña, una tarea que ya aparece citada en la Carta Puebla de 1297 y de la que vivieron muchas familias de El Espinar y San Rafael durante años. Finalmente, y aunque con casi dos horas de retraso, la fiesta pudo celebrarse y el pueblo de San Rafael tuvo posibilidad de disfrutar del desfile, el pregón y la corta de troncos.
El arrastre
Dos vacas unidas por el yugo cargan el inmenso tronco de pino. Después, tiran del carro mientras dos pollinos hasta arriba de leña les siguen el paso. Muy de cerca, suenan las dulzainas y las espinariegas, ataviadas con el traje típico regional pero muy pendientes de los paraguas, bailan jotas de la tierra. La Fiesta de los Gabarreros ha dado por fin comienzo y el desfile encara la travesía de la N-VI que divide en dos San Rafael y se dirige a la plaza de Castilla, lugar donde espera el alcalde, David Rubio, y el resto de las autoridades.
La carga de la leña recién cortada en el monte constituía el trabajo diario de los gabarreros, los hombres más curtidos del lugar, aquellos que pasaban jornadas enteras en los montes del Guadarrama ganándose el pan. «Era una vida durísima -comenta uno de los gabarreros que ahora asiste con emoción contenida a la puesta en escena de la tarea que antaño realizaba junto a su padre y hermanos- Nos levantábamos a la seis de la mañana, dábamos de comer a los caballos y enfilábamos hacia el monte; por lo menos tardábamos tres horas en subir». Hasta doscientos caballos ascendían al pinar a diario y bajaban doce horas después con más de 250 kilos de leña cada uno. Todo por tres céntimos el kilo de leña. «Eran otros tiempos; ahora es inimaginable».
Pero la remembranza permite a los más jóvenes del lugar contemplar con ojos de admiración la labor que sus abuelos desempeñaron en el pasado. Es el principal objetivo de una fiesta que ha sido declarada de Interés Turístico Regional y que en seis ediciones ha alcanzado un índice de popularidad que acerca al municipio de El Espinar a miles de visitantes. Ayer, lógicamente, hubo menos público en el inicio de la celebración, pero los asistentes dieron calor con su presencia a los participantes en el evento.
Exhibición
Los carros atestados de leña llegan a la plaza de Castilla. Allí esperan los mozos dispuestos a demostrar que aunque no suban al monte con la asiduidad que lo hacían sus ancestros, mantienen viva el espíritu de la tradición. Es la exhibición de desrame, limpia, corta vertical, corta con hacha y corta con motosierra de leña y un pino, es decir, el trabajo que los antiguos realizaban en pleno monte antes de iniciar la recogida y el traslado de la leña.
La demostración también estuvo a punto de suspenderse por culpa de la lluvia, pero, al fin y al cabo, cuántas jornadas a la intemperie tuvieron que soportar los mayores. Por ello, la Fiesta de los Gabarreros es en esencia una exhibición de todos los trabajos que se hacían en el monte con apenas medios y que servían de sustento a la casi totalidad de las familias de este municipio segoviano. Así lo puso de manifiesto el actor Juan Carlos Naya, encargado de leer el pregón.
La fiesta va a más. El haber sido declarada de Interés Turístico Regional supone la incorporación de los Gabarreros a un club selecto de celebraciones de la región que le permitirá promocionarse fuera de la provincia, recibir el apoyo de las administraciones y mantener un grado de exigencia desde la continuidad y la mejora.
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