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El claustro del instituto critica la «falta de determinación» en el caso de la profesora de Música del centro
I. J./SEGOVIA El claustro de profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria María Zambrano de El Espinar denuncia «la irresponsabilidad y falta de determinación a la hora de tomar las decisiones políticas» de la Administración en relación con el caso de la profesora de Música del centro.
La docente, que impartía su materia a los cinco grupos de 2º de ESO, fue suspendida de sus funciones el pasado 11 de febrero, después de que se le abriese expediente por los actos de indisciplina -fuego, golpes a los instrumentos, tocamientos a la profesora...- que ocurrían en sus clases. Una medida que sus compañeros de centro consideran «la más fácil de todas las posibles» y que «llega, para qué vamos a engañarnos, porque la noticia sale en los periódicos. De lo contrario, el tiempo que se alarga entre papeles y demás esperas, es decir, el fin de curso se habría encargado, como tantas veces, de diluir la cuestión».
Y es que el claustro de profesores del centro, en una nota, critica que la Administración haya tardado demasiado tiempo en pronunciarse. «Desde el mes de noviembre, tanto la Administración provincial como la regional tenían constancia plena de la situación anormal que se estaba produciendo» ya que fue entonces cuando la dirección del María Zambrano comenzó a informar tanto a la Inspección de Trabajo como al director provincial de Educación, Florencio Robledo, «pidiéndoles la ayuda pertinente para solucionar un conflicto con antecedentes en años y centros anteriores, y cuya conclusión excedía nuestras atribuciones».
Los docentes lamentan que, pese a que solicitaron que el asunto -que repercutía «negativamente en el alumnado afectado»- se resolviese «con eficacia, tacto e inteligencia», la Administración regional, en cuyas manos dejó el caso la provincial durante diciembre y enero, la Consejería de Educación seguía sin mover ficha, pese a que el asunto «empieza a generar verdadera alarma entre todos los sectores implicados». Además, critican que «las acciones de la Administración educativa no se rigen por principios de calidad (...) sino por otros criterios mucho menos nobles, aunque acaso más cómodos» y «evita» las formas de ayudar con las que cuenta.
Reconocen que existen alumnos conflictivos en el centro, «pero son casos minoritarios cuyas actitudes mejorarían si contásemos con los recursos humanos y técnicos que año tras año demandamos y que se nos niegan».
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